En los últimos años el término remigración ha entrado con fuerza en el debate político europeo. El concepto se ha difundido especialmente en el ámbito germánico y ha sido popularizado por el activista austriaco Martin Sellner, autor del libro Remigration: Ein Vorschlag. Según esta teoría, la solución a la crisis migratoria europea consistiría en organizar el retorno a gran escala de inmigrantes a sus países de origen. Esta propuesta no se refiere únicamente a inmigrantes en situación irregular o a personas condenadas por delitos, sino que en algunos planteamientos se extiende también a quienes son considerados insuficientemente integrados en las sociedades europeas.
Para muchos observadores, esta discusión puede parecer una propuesta política radical que ha surgido recientemente. Sin embargo, para comprenderla correctamente es necesario situarla dentro del contexto más amplio de la evolución de las políticas migratorias europeas. La creciente presencia del concepto de remigración en el debate público no es el origen del problema, sino más bien una consecuencia del fracaso de determinadas políticas de integración desarrolladas en Europa durante las últimas décadas.
Durante más de treinta años, los Estados europeos han construido sistemas jurídicos complejos para regular la inmigración. Se han desarrollado mecanismos administrativos relacionados con el asilo, los permisos de residencia, la reagrupación familiar y distintas formas de regularización. Sin embargo, el debate político y legislativo se ha concentrado principalmente en las condiciones de entrada y en el estatuto jurídico de los inmigrantes, mientras que otra cuestión fundamental ha quedado mucho menos definida: el proceso real de integración dentro de la sociedad de acogida.
Como consecuencia de esta situación, en varios países europeos se han desarrollado contextos en los que una parte de la población inmigrante permanece durante años en el territorio sin lograr una integración plena en términos lingüísticos, laborales y sociales. Cuando las políticas de integración no están claramente definidas o resultan insuficientes, la inmigración comienza a percibirse cada vez más como un fenómeno que escapa al control político.
Es precisamente en este contexto donde aparecen propuestas más radicales. La teoría de la remigración parte de la premisa de que la integración habría fracasado y que, por tanto, sería necesario revertir las consecuencias sociales y demográficas de la inmigración mediante retornos masivos a los países de origen.
Sin embargo, una perspectiva de este tipo plantea importantes problemas jurídicos, sociales y políticos. Muchos inmigrantes llevan décadas viviendo en países europeos, trabajan, pagan impuestos y han formado familias. En numerosos casos, sus hijos han nacido o se han criado en Europa. Pensar que los efectos acumulados de décadas de inmigración pueden resolverse mediante retornos generalizados implica ignorar la complejidad de las sociedades europeas contemporáneas.
Por esta razón, el debate sobre la remigración revela en realidad un problema más profundo: Europa nunca ha definido con claridad qué significa exactamente la integración dentro de su modelo de política migratoria. La integración ha sido presentada muchas veces como un objetivo político general, pero rara vez como una condición concreta y verificable vinculada al derecho de residencia.
Es precisamente en este punto donde se sitúa el paradigma “Integrazione o ReImmigrazione”.
El término ReImmigrazione no es una traducción al español ni un concepto ya existente en el debate político internacional. Se trata de un concepto italiano que propone un enfoque diferente para gobernar la inmigración. La idea central es que el derecho a permanecer de forma estable en un país debe estar vinculado desde el principio a un proceso real de integración en la sociedad de acogida.
La integración no puede limitarse a un principio abstracto o a un ideal político. Debe reflejarse en elementos concretos, como la participación en la vida económica, el conocimiento de la lengua del país y el respeto de las normas fundamentales de la comunidad. Cuando estos elementos se consolidan, la inmigración puede convertirse en una parte estable del desarrollo social y económico del país receptor.
Cuando ese proceso no se produce con el tiempo, una política migratoria no puede aceptar indefinidamente situaciones permanentes de marginación social.
En este contexto, ReImmigrazione no significa deportación masiva ni un proyecto ideológico de ingeniería demográfica. Se trata más bien de un instrumento de gobernanza dentro de un sistema de gestión de la inmigración que puede aplicarse cuando el proceso de integración no se materializa.
La diferencia fundamental con la teoría de la remigración reside en la lógica del enfoque. La remigración aparece como una reacción política a una crisis que ya se ha producido. El paradigma “Integrazione o ReImmigrazione”, por el contrario, pretende prevenir estas crisis estableciendo desde el inicio una relación clara entre integración y derecho a permanecer.
Para el público español y latinoamericano, este debate resulta especialmente relevante porque refleja un dilema que también aparece en muchas democracias contemporáneas: cómo equilibrar la apertura migratoria con la cohesión social. La experiencia europea demuestra que la política migratoria no puede limitarse únicamente al control de fronteras o a la protección humanitaria. También debe definir con claridad las condiciones de integración dentro de la sociedad.
El debate actual sobre la remigración indica que Europa se encuentra en un momento de redefinición de su modelo migratorio. La cuestión central no es elegir entre inmigración ilimitada o expulsiones masivas, sino construir un sistema capaz de gestionar la inmigración de forma realista y sostenible.
El paradigma “Integrazione o ReImmigrazione” propone precisamente esa perspectiva: transformar la integración en una condición real de la permanencia y convertirla en el elemento central de una política migratoria capaz de garantizar la estabilidad y la cohesión de las sociedades europeas.
Avv. Fabio Loscerbo
Abogado – Lobista inscrito en el Registro de Transparencia de la Unión Europea
ID: 280782895721-36
ORCID: https://orcid.org/0009-0004-7030-0428

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