El error original de la Unión Europea: integrar sin decidir quién puede quedarse

Buenos días. Soy el abogado Fabio Loscerbo y este es un nuevo episodio del podcast Integrazione o ReImmigrazione.

Desde la perspectiva española, la política migratoria de la Unión Europea se percibe cada vez más como un sistema lleno de instrumentos, pero carente de decisiones claras. No se trata de una falta de normas ni de recursos, sino de un problema mucho más profundo: la Unión Europea ha promovido la integración sin haber decidido previamente, de forma clara y exigible, quién tiene derecho a permanecer.

La Unión Europea optó por hablar de integración antes de afrontar la cuestión de la permanencia. Ha invertido en programas, fondos, planes de acción y mecanismos de seguimiento, evitando sin embargo la decisión política fundamental que todo sistema migratorio necesita: vincular la integración efectiva al derecho a quedarse y el fracaso de la integración a la obligación de regresar.

Como consecuencia, la integración en Europa se ha convertido en un proceso indefinido, sin un punto final claro y sin consecuencias reales. Una vez que una persona entra en el sistema de integración, la permanencia tiende a consolidarse con el paso del tiempo, independientemente de los resultados alcanzados. Esta dinámica no es un efecto colateral, sino una característica estructural del modelo europeo.

El informe de la OCDE sobre migración internacional, utilizado de forma habitual por las instituciones europeas, refleja con claridad esta lógica. La integración se presenta principalmente como una herramienta económica, destinada a cubrir déficits del mercado laboral, sostener los sistemas de bienestar y compensar el envejecimiento demográfico. La migración se concibe como un recurso funcional, no como una cuestión de pertenencia política y social.

Lo que falta en este enfoque es responsabilidad. La integración se mide, se financia y se acompaña, pero no se impone como condición para la permanencia. No existe un momento decisivo en el que se reconozca que el proceso de integración ha fracasado y que, por tanto, debe extraerse una consecuencia clara.

Aquí es donde el paradigma Integrazione o ReImmigrazione cuestiona directamente el modelo europeo. En este paradigma, la integración no es simbólica ni automática. Es una obligación sustancial que incluye el aprendizaje del idioma, el respeto efectivo del ordenamiento jurídico, la autonomía económica y la aceptación de las normas básicas de convivencia. Y, sobre todo, implica una alternativa real: si la integración no se produce, la permanencia no puede justificarse.

Las instituciones europeas han separado de manera deliberada la integración de las políticas de retorno. El retorno se trata como una cuestión técnica y residual, limitada a situaciones de irregularidad formal o a la denegación del asilo. Nunca se plantea como el resultado normal de un proceso de integración fallido. Esta separación permite evitar el reconocimiento del fracaso y aplazar indefinidamente la toma de decisiones.

El resultado es un sistema sin límites, sin umbrales y sin credibilidad. La integración se vuelve permanente, mientras la cohesión social se debilita. La responsabilidad se diluye en los procedimientos y la confianza ciudadana se erosiona al percibirse que las reglas existen, pero rara vez generan consecuencias reales.

Desde un punto de vista español, esta deriva afecta directamente al Estado de derecho. Sin decisiones no hay autoridad. Sin consecuencias, las normas pierden su sentido. Una política migratoria que exige integración, pero renuncia a decidir, termina perdiendo legitimidad.

El paradigma Integrazione o ReImmigrazione devuelve al centro lo que el modelo europeo ha eliminado: la decisión. No rechaza la integración, sino que le devuelve su significado. La integración pasa a ser un objetivo que debe alcanzarse, no una mera intención. La ReImmigrazione no es un castigo ni un juicio moral, sino un elemento estructural de un sistema migratorio serio, coherente y basado en reglas.

Mientras la Unión Europea siga integrando sin decidir quién puede quedarse, seguirá atrapada en la gestión administrativa y la evasión política. El informe de la OCDE no resuelve esta contradicción, pero la hace visible. Gestionar sin decidir no es gobernar.

Con esto llegamos al final de este episodio. Gracias por escuchar Integrazione o ReImmigrazione. Si estos temas te interesan, sigue el podcast para los próximos episodios. Hasta la próxima.

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