El debate europeo contemporáneo sobre inmigración se encuentra cada vez más polarizado en torno a soluciones radicales, entre ellas la llamada “remigración”, propuesta en algunos contextos como respuesta a las limitaciones del modelo actual. Esta posición capta un malestar real. Sin embargo, no logra identificar plenamente la raíz del problema.
La cuestión no es simplemente reducir o invertir los flujos migratorios. La verdadera cuestión es que el sistema actual —tanto en Italia como en el conjunto de Europa— ya no es estructuralmente capaz de gobernar el fenómeno migratorio de forma estable y coherente.
En el origen de esta crisis se encuentra un presupuesto teórico que ha orientado las políticas migratorias durante décadas: una visión esencialmente economicista de la inmigración. El inmigrante ha sido considerado principalmente como fuerza de trabajo, como instrumento para compensar el envejecimiento demográfico o como factor de crecimiento económico. En este marco, la integración ha sido tratada como un elemento secundario, a menudo presumido como consecuencia automática del empleo.
Este enfoque ha demostrado ser insuficiente.
Reducir la inmigración a una variable económica ha implicado ignorar su dimensión jurídica, social y cultural. El trabajo, por sí solo, no produce integración. Y, sobre todo, este enfoque ha impedido la construcción de un sistema normativo capaz de regular de manera coherente la permanencia de los extranjeros en la sociedad.
Las consecuencias son hoy evidentes.
Las tensiones sociales que emergen en muchas sociedades europeas no derivan tanto de los flujos migratorios en sí, sino de la incapacidad para gestionar eficazmente los procesos de integración. El punto más crítico lo representan las segundas generaciones: personas formalmente integradas en el sistema, pero que con frecuencia carecen de una verdadera integración cultural, lingüística y normativa.
El error fundamental del modelo actual ha sido considerar la integración como un proceso espontáneo. Pero la integración no es automática. No es un fenómeno natural. Es un objetivo jurídico, social y político que requiere reglas claras, criterios verificables y consecuencias en caso de incumplimiento.
De esta constatación nace el paradigma “Integración o ReImmigration”.
No se trata de un eslogan, sino de una propuesta estructural. Un paradigma basado en un principio simple: el derecho a permanecer en el territorio no puede separarse del deber de integrarse. La integración se convierte así en el criterio central de selección del sistema.
Este enfoque se sitúa conscientemente dentro de una tradición jurídica italiana y europea, y se presenta como una alternativa clara a la remigración.
La diferencia es estructural.
La remigración, tal como ha sido formulada en algunos sectores del debate alemán, responde a una lógica predominantemente expulsiva, que tiende a cuestionar la permanencia incluso de personas que se encuentran en situación regular o que ya están integradas. Este enfoque corre el riesgo de entrar en conflicto con los principios fundamentales del ordenamiento europeo y de producir efectos indiscriminados, desvinculados de una evaluación individual.
El paradigma Integración o ReImmigration, en cambio, opera sobre una base completamente distinta.
No cuestiona la presencia del inmigrante como tal, sino que condiciona su permanencia a un criterio objetivo y verificable: el nivel de integración alcanzado. No es un modelo expulsivo, sino selectivo. No es ideológico, sino funcional.
En esta perspectiva, la ReImmigration es simplemente la consecuencia del incumplimiento de los estándares mínimos de integración. No es una medida general, sino una respuesta individualizada. No representa una ruptura del sistema jurídico, sino su evolución coherente.
La cuestión decisiva no es, por tanto, la definición teórica del paradigma, sino su implementación concreta.
Y es aquí donde el Derecho debe evolucionar.
El primer eje de intervención es la protección complementaria. Hoy se presenta como un instrumento residual y fragmentado. Sin embargo, especialmente en el sistema italiano, contiene ya los elementos necesarios para estructurar un modelo basado en la integración.
Es necesario dar un paso claro: transformar la protección complementaria en un modelo general de regulación de la residencia, basado en criterios como la integración social, laboral y familiar.
En otras palabras, convertir la protección complementaria en el instrumento jurídico de reconocimiento de la integración.
El segundo eje es el acuerdo de integración. Actualmente concebido como un requisito formal, debe transformarse en un verdadero contrato jurídico de integración, con obligaciones claras, indicadores medibles y mecanismos de control efectivos.
Lengua, trabajo y respeto de las normas deben convertirse en parámetros concretos y verificables.
La integración debe evaluarse, no presumirse.
El tercer eje es la efectividad.
Sin un sistema eficaz de retorno, cualquier paradigma está destinado a quedar en el plano teórico. Esto requiere la creación de un cuerpo de policía de la inmigración especializado y el refuerzo estructural de los mecanismos de retorno.
Sin capacidad de ejecución, el Derecho pierde credibilidad.
El paradigma Integración o ReImmigration se basa, por tanto, en un equilibrio claro: inclusión para quien se integra, retorno para quien no lo hace.
No hay términos intermedios.
En definitiva, no estamos ante una propuesta ideológica, sino ante un intento de restablecer la coherencia de un sistema que, en su estado actual, genera las tensiones que pretende gestionar.
La verdadera elección no es entre apertura y cierre, sino entre desorden y regulación.
Y hoy, más que nunca, la ambigüedad ya no es sostenible.
Avv. Fabio Loscerbo
Abogado – Registro de Transparencia de la UE n.º 280782895721-36
ORCID: https://orcid.org/0009-0004-7030-0428

Articoli
- Remigrazione: perché questa idea nasce dal fallimento delle politiche migratorie europee
- Más allá de la remigración: el paradigma italiano de Integración o ReImmigration para el gobierno de la inmigración
- Integration as the Key to Immigration Policy: the ReImmigration Paradigm
- ReImmigrazione e Remigrazione: perché non sono la stessa cosa
- Protección complementaria, integración y ReInmigración – comprender el modelo europeo



Lascia un commento