Desde una perspectiva española, la gestión europea del fenómeno migratorio aparece cada vez más como un sistema incapaz de establecer límites claros y de asumir decisiones políticas reales. No se trata de una falta de normas ni de recursos, sino de un error mucho más profundo: la Unión Europea ha apostado por la integración sin haber definido previamente, de manera clara y vinculante, quién tiene derecho a permanecer.
Este error no es técnico ni accidental. Es una elección política. Las instituciones europeas han sustituido la decisión soberana por la gestión administrativa, el control por los procedimientos y la frontera por una narrativa permanente de inclusión. La integración se ha convertido en un objetivo en sí mismo, desvinculado de cualquier evaluación concreta sobre la pertenencia a la comunidad política.
El Informe OCDE sobre Migraciones Internacionales 2025, utilizado de forma recurrente como referencia por las instituciones europeas, refleja con claridad este enfoque. La integración es presentada fundamentalmente como una herramienta económica: para cubrir déficits del mercado laboral, sostener los sistemas de bienestar y compensar el envejecimiento demográfico. Las personas migrantes son analizadas en términos de empleabilidad, productividad y aportación económica. Lo que falta no son datos, sino decisiones.
En ningún momento la integración es tratada como un criterio determinante del derecho a permanecer. No existe un punto de evaluación real en el que el fracaso del proceso de integración produzca una consecuencia clara. Una vez iniciado el recorrido de la integración, la permanencia tiende a convertirse en un hecho casi automático, con independencia de los resultados alcanzados.
Aquí es donde el paradigma Integrazione o ReImmigrazione entra en conflicto directo con el modelo europeo dominante. En este paradigma, la integración no es simbólica ni indefinida. Es una obligación sustancial, que implica aprendizaje de la lengua, respeto efectivo del ordenamiento jurídico, autonomía económica y aceptación de las reglas básicas de convivencia. Y, sobre todo, implica una alternativa real. Si la integración no se produce, la permanencia no puede justificarse.
España conoce bien las consecuencias de un sistema que integra sin decidir. La acumulación de situaciones temporales prolongadas, las regularizaciones recurrentes y la dificultad para ejecutar retornos efectivos han erosionado la credibilidad de la acción pública. El informe de la OCDE, al separar sistemáticamente la integración del derecho de estancia, contribuye a normalizar esta disociación a escala europea.
El tratamiento de los retornos en el informe es especialmente revelador. Los retornos se abordan como un asunto técnico, residual, vinculado a la irregularidad formal o a la denegación del asilo. Nunca se plantean como el resultado lógico de un proceso de integración fallido. Esta separación permite evitar un debate incómodo pero necesario: no todas las personas pueden o quieren integrarse de forma duradera.
Al eliminar el concepto de límite, la Unión Europea ha creado un sistema sin punto de cierre. No existe un momento claro de evaluación con efectos jurídicos reales. Todo se prolonga, se ajusta o se regulariza, generando inseguridad jurídica, tensión social y una creciente desconfianza ciudadana.
El paradigma Integrazione o ReImmigrazione propone un marco alternativo. No rechaza la integración, sino que la toma en serio. Afirma que la integración es una condición y no un derecho automático, y que la ReImmigrazione no es un castigo ni una derrota moral, sino un elemento estructural de un sistema migratorio coherente, previsible y respetuoso con la soberanía democrática.
Mientras la Unión Europea continúe integrando sin decidir quién puede quedarse, seguirá atrapada en la ambigüedad normativa y en la evasión política. El informe OCDE 2025 no resuelve esta contradicción, pero la pone claramente de manifiesto. Gestionar sin decidir no es gobernar.
Avv. Fabio Loscerbo
Lobbista inscrito en el Registro de Transparencia de la Unión Europea – ID 280782895721-36

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