Apuñalamientos entre estudiantes y la crisis no resuelta de la integración en Italia

Los recientes apuñalamientos ocurridos en el entorno de centros escolares italianos no pueden reducirse a simples episodios de violencia juvenil. Son señales de alarma de un problema estructural que Italia arrastra desde hace años y que solo ahora empieza a manifestarse con claridad: el fracaso parcial del modelo de integración de las segundas generaciones.

En las últimas semanas se han producido hechos especialmente graves. En La Spezia, un estudiante fue apuñalado dentro de un instituto
(https://tg24.sky.it/cronaca/2026/01/17/studente-accoltellato-scuola-la-spezia-indagini).
En Sora, un joven de 17 años fue herido con un arma blanca frente a su centro educativo tras una pelea
(https://roma.corriere.it/notizie/cronaca/26_gennaio_17/sora-frosinone-studente-di-17-anni-accoltellato-davanti-a-scuola-dopo-una-lite-caccia-al-responsabile-5f48e917-30b6-4cd0-b493-d9e8bdbbdxlk.shtml).

Más allá de las investigaciones penales, hay un elemento común que no puede ignorarse: se trata de jóvenes criados en Italia, a menudo nacidos en el país o llegados a una edad muy temprana, escolarizados en el sistema educativo italiano. No estamos ante un problema de inmigración reciente ni de control de fronteras, sino ante un fallo interno del proceso de integración.

Un problema italiano con resonancias claras para España

Para el público español, este escenario no resulta ajeno. También en España se ha asumido durante mucho tiempo que la escolarización, la residencia estable y el contacto con la lengua bastaban para garantizar la integración. Italia siguió una lógica similar: crecer en el país equivaldría, casi automáticamente, a integrarse en él.

La realidad ha demostrado lo contrario. Una parte de las segundas generaciones vive en una zona gris: formalmente incluida, pero débilmente vinculada a las normas comunes y a la autoridad institucional. La escuela, abandonada muchas veces a su suerte, se convierte en el lugar donde estallan conflictos que tienen raíces sociales mucho más profundas.

Integración sin exigencias: un error estructural

El error central ha sido tratar la integración como un hecho adquirido y no como un proceso que exige derechos, pero también deberes. Durante años se ha evitado afirmar con claridad que ciertos principios no son negociables: el respeto a la ley, el rechazo de la violencia, la aceptación de las reglas básicas de convivencia y de los valores constitucionales.

Cuando estas referencias se diluyen, el conflicto se convierte en forma de expresión. Que esto ocurra entre menores y dentro del ámbito escolar revela la gravedad del problema. La respuesta penal es necesaria, pero siempre llega tarde. La cuestión de fondo es política e institucional.

“Integrazione o ReImmigrazione”: un marco de responsabilidad

En este contexto surge el paradigma “Integrazione o ReImmigrazione”. No se trata de un eslogan ni de una reacción emocional ante la violencia, sino de un criterio de coherencia de las políticas públicas. La idea es simple: la permanencia estable en el territorio debe estar vinculada a una integración real, verificable y basada en la responsabilidad.

Cuando la integración funciona, debe protegerse y reforzarse. Cuando fracasa de forma estructural o es abiertamente rechazada, el Estado debe poder evaluar, con pleno respeto al Estado de Derecho y a las garantías legales, soluciones alternativas, incluida la posibilidad del retorno al país de origen.

Un margen de tiempo cada vez más reducido

Italia quizá todavía esté a tiempo de corregir el rumbo, especialmente en relación con las generaciones más jóvenes. Pero ese margen se está estrechando. Si los episodios de violencia protagonizados por segundas generaciones se multiplican, el problema deja de ser marginal y pasa a afectar directamente a la cohesión social y a la credibilidad del Estado.

Estos apuñalamientos no son simples sucesos aislados. Son el síntoma visible de una verdad incómoda: una integración que se dio por supuesta, pero que nunca se construyó de manera efectiva. Ignorar esta realidad significa dejar que la crónica policial sustituya a la política y al derecho en la gestión del futuro social.

Avv. Fabio Loscerbo
Lobbista – inscrito en el Registro de Transparencia de la Unión Europea
ID 280782895721-36

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